Lunes 28 de Febrero de 2011 P. Evaristo Sada LC Cierra los ojos un instante, haz la prueba: recuerda que Dios ha puesto su morada dentro de tu corazón, allí lo tienes dentro, todo para ti. Dile esta plegaria. No la pronuncies solamente con los labios, como “un lector”, sino que te salga del alma, Dios te está mirando y escuchando. Él es tu Padre y tú el más pequeño de sus hijos. «Señor, Dios mío, única esperanza mía, haz que cansado nunca deje de buscarte, sino que busque tu rostro siempre con ardor. Dame la fuerza de buscar, tú que te has dejado encontrar, y me has dado la esperanza de encontrarte siempre nuevo. Ante ti están mi fuerza y mi debilidad: conserva aquélla, ésta sánala. Ante ti están mi ciencia y mi ignorancia; allí donde me has abierto, acógeme al cruzar el umbral; allí donde me has cerrado, ábreme cuando llamo. Haz que me acuerde de ti, que te entienda, que te ame. Amén».
(San Agustín, De Trinitate, 15,28,51)
Viernes 28 de Enero de 2011 P. Evaristo Sada LC Al concebir este espacio veía los ojos de los participantes de los cursos-talleres que he impartido. Luego pensé que podría servir a los formadores de apóstoles en general, agentes de pastoral o apóstoles de la nueva evangelización, en todas sus especies (seglares, almas consagradas y sacerdotes). Luego me dije: ¡vamos a ponerlo a disposición de todos los que quieran mejorar su comunicación con Dios!  Dicho de manera simple: este blog comunitario es para personas que dicen: “Ahora sí va en serio: quiero mejorar mi vida de oración.” Comenzamos con algo sencillo y poco a poco le iremos dando forma entre todos. ¿En qué nos parecemos? Una descripción de los que participamos aquí pudiera ser ésta: - Somos buscadores de felicidad. Tenemos sed de Dios.
- Sentimos el peso de nuestra miseria y nuestro pecado. Somos frágiles.
- Sentimos la necesidad de integrar a Dios en toda nuestra vida (familiar, social, laboral, apostólica, ocio…), que nuestra fe no sea algo aparte y hasta misterioso, sino que permee a fondo nuestro modo de vivir.
- Queremos amar más y mejor.
- Necesitamos experimentar lo que sabemos por la fe: que Dios nos ama.
- Queremos conocer a Jesús, aprender a escucharle y a relacionarnos con Él de manera natural y sencilla.
- Somos peregrinos, estamos de paso por aquí, tenemos nostalgia de eternidad, del amor que es fiel, dura y no termina nunca. Nos sentimos atraídos por la Belleza.
- Nos gusta el silencio y los espacios de paz.
- Hacemos algo de oración personal todos los días o estamos dispuestos a iniciar.
- Queremos ser buenos hijos de Dios, personas alegres, transparencia de Cristo, católicos coherentes, traer un anticipo del cielo a la tierra para mí y para muchos, y luego, llegar al cielo.
- En definitiva, una red sencilla para personas necesitadas, pero llenas de fe y pasión.
“Haz la prueba y verás qué bueno es el Señor. Dichoso el que se acoge a Él” Sal. 34,9 Martes 22 de Febrero de 2011 P. Evaristo Sada LC Juan Pablo II nos invitó a llevar a cabo la nueva evangelización con un “nuevo ardor, nuevos métodos, nuevas formas”. Creo que esto debe referirse sobre todo al modo de interpelar y responder a cada persona en su dimensión interior y existencial, no sólo a cuestiones externas o a medios prácticos. Por tanto, propongo un estilo o método para ayudar a otros a mejorar su comunicación con Dios. Seis puntos: 1. Primero el hambre, luego enseñar a pescar Primero despertar el hambre. Luego enseñar a pescar, disfrutando mucho la pesca. Primero despertar la sed, luego: aprender a sacar el agua del pozo. Despertar y alimentar el hambre de Dios y la busca de sentido que todos llevamos dentro. Partir de lo que el otro necesita. Y si no sabe qué le pasa o qué necesita, ayudarle a plantearse la pregunta en serio. Es indispensable conectar con el ansia de felicidad que tiene todo ser humano y entonces ayudarle a encontrarse de manera vital y personal con Jesucristo Redentor. 2. Compartir nuestra experiencia: ¡Dios es amor! Desde la experiencia personal – que es también de búsqueda- promover una espiritualidad del amor de Cristo, que “me amó primero” y “se entregó por mí”. Un Cristo vivo, real, apasionante, que me ama como soy y que quiere arder en mí: “He venido a traer fuego a la tierra y qué quiero sino que arda”. (Lc. 12,49) 3. Acercar a Dios a los hombres Es un Dios que me sale al encuentro, que se interesa por mí, que me entiende, que quiere caminar conmigo. Dios quiere meterse en mi existencia. Esta relación personal de amor con Dios es lo que entendemos como oración personal y como vida de oración. Él me está buscando primero, habita en mi corazón y espera que le atienda durante un tiempo reservado para estar a solas con Él, de corazón a corazón, todos los días. También me quiere acompañar a lo largo del día y se hace presente en todo lo que me rodea, de tal forma que viva continuamente en su presencia: vida de oración. 4. Por el camino de la belleza Propongo el camino de la belleza. Partir de la experiencia de la belleza, que abra la senda a la búsqueda de Dios y al encuentro personal con Él. No por el deber sino por la belleza (through beauty, not through duty) 5. Con mucha sencillez. 6. Con sentido práctico.
Martes 25 de Enero de 2011 P. Evaristo Sada LC ¿Eres de los que dicen....? Yo necesito:
 - Mejorar mi comunicación con Dios, - Suplir de alguna forma la falta de dirección o guía espiritual, - Que mi ardor misionero brote de la experiencia del amor de Dios, - Tener medios para superar la rutina y mediocridad espiritual, - Doctrina católica segura y sencilla sobre la vida de oración, - Intercambiar experiencias con personas que tengan dudas, problemas o inquietudes espirituales parecidas a las mías, para aprender de ellos, - Interactuar con quienes tienen intereses afines a los míos y trabajar juntos, - Tener una herramienta de comunicación con mi grupo de oración, - Estar informado de cursos, libros y otras cosas que me ayuden a crecer en mi vida de oración. Entonces este sitio puede interesarte. Encuentra el tesoro escondido (Mt.13,44), que es Cristo, y toma la decisión de dedicar tiempo a mejorar tu comunicación con Dios. ¡Súmate aquí! y hagamos juntos este camino.
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