sábado, 30 de abril de 2011

Hermanas Mercedarias

sábado 2 de abril de 2011

¿NECESITAMOS TERAPIA DE PAREJA?

Alguna que otra pareja se ha preguntado alguna vez, si puede que necesiten terapia de pareja para solucionar sus conflictos, y de ser así, si realmente funciona o puede hacer que aún se distancien más, o incluso puede llevarles a romper del todo la relación. Se sabe que algunas parejas, han ido a un psicólogo para hacer terapia de pareja y han roto definitivamente.
Pero deberíamos de preguntarnos, si realmente esa pareja no estaba rota ya cuando llego a terapia y la terapia les sirvió para aceptarlo, o si en ella han obtenido las herramientas necesarias para poder afrontar que aquello terminó.
La pérdida de individualidad, la falta de empatía, factores ambientales, falta de reforzamiento, déficit en habilidades de comunicación y de resolución de problemas, así como errores de pensamiento o malos hábitos, son algunos de los factores que pueden hacer que aparezca el conflicto en la pareja.
En toda relación, al principio, existen una serie de determinantes que hacen que sea más difícil que aparezca el conflicto, como por ejemplo; las expectativas idealizadas, la novedad de la comunicación sexual, la ausencia de toma de decisiones importantes en común, el carácter restrictivo de la relación y la atracción inicial mutua, junto con una alta tasa de intercambios reforzantes.
Pero en la mayoría, conforme la relación va evolucionando surge el conflicto. Generalmente, aparece debido al choque entre las expectativas y la realidad, y cuando ese choque es significativo, comienzan a intercambiarse dosis de estimulación aversiva. Algunas parejas recurren a la coerción, para obtener la conducta deseada. Otras, llegan al abandono emocional o físico, buscando otras fuentes de reforzamiento como puede ser un hijo, un amante, amigos, etc…
En terapia, se estudian las bases del conflicto, se identifica el problema y se evalúa de modo preciso, qué factores son los determinantes para intervenir en consecuencia.
No obstante, no caer en los reproches, reforzar a nuestra pareja de forma positiva, saber escuchar y atender las necesidades del otro, sacar tiempo para la relación de pareja y saber comunicar de forma adecuada nuestros deseos, dudas o inquietudes, son algunas de las cosas que pueden ayudarnos a tener una mejor y más feliz relación de pareja.

martes 22 de marzo de 2011

ADICCIÓN AL SEXO

La adicción al sexo o satiriasis, después de mucho tiempo de controversia, ha sido recogida en el Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales DMS –V, imprescindible en el mundo de la psiquiatría y la psicología, como Trastorno de la Hipersexualidad.
Este tipo de patología afecta aproximadamente a un 6% de la población.
No es algo solamente masculino, también se da en las mujeres y acuden a consulta por ello, aunque en menor proporción que los varones.
Algunos de los síntomas que puede manifestar una persona con este tipo de trastorno son;
Necesidad de satisfacer sus deseos carnales más que cualquier otra cosa, a pesar de que en la mayoría de los casos después se sienten mal.
Masturbación de forma compulsiva.
Consumo de pornografía o prostitución.
Son personas infieles y/o promiscuas.
Pueden realizar conductas de exhibicionismo y/o voyeurismo.

Este tipo de trastorno se presenta como un tipo de trastorno obsesivo-compulsivo en el que la obsesión se canaliza a través del sexo. Es decir, son el tipo de pensamientos repetitivos lo que lleva al paciente a realizar una conducta determinada para rebajar el estado de ansiedad que les genera ese tipo de pensamientos.
Pero, ¿Cuándo tenemos una obsesión?. Cualquier tipo de pensamiento repetitivo que interfiera en la capacidad de la persona para llevar una vida normal y que le perjudique en sus relaciones tanto a nivel laboral, como familiar o social, es una obsesión.

En relación al cerebro, se cree que podría haber algún tipo de disfunción en la neurotransmisión de dopamina y en el sistema opiáceo, que daría lugar a algún tipo de síndrome de la recompensa insuficiente, pero es pronto para confirmarlo debido a los escasos estudios neurobiológicos realizados, ya que apenas se está comenzando a investigar.

Actualmente, este tipo de patología suele tratarse combinando tratamiento farmacológico, terapia cognitiva conductual y asesoramiento sexológico.

martes 1 de marzo de 2011

A HACERSE MAYOR SE APRENDE.

En una extraña paradoja, nuestra sociedad sueña con poder vivir cada vez más y más años, pero, en cambio, rechaza las arrugas y las marcas del paso del tiempo. Pero, realmente, sí que podemos escapar del culto a la juventud. Sólo tenemos que saber disfrutar de las distintas etapas de la vida.
Para afrontar el temor a envejecer, no hay nada como echar una miradita atrás y pensar, siendo honestos con nosotros mismos, si realmente todo son ventajas en la juventud. Porque cumplir años es también una oportunidad para aprender más sobre la vida y sobre nosotros mismos.
Con la edad, sabemos ser más felices, aprendemos a disfrutar más de cada instante, y cosas que antes se vivían con la ansiedad , la impulsividad y la inseguridad propias de la juventud, pasan a verse de una forma más calmada, permitiendo realmente disfrutar más de ello. Aprendes a relativizar, adquieres sabiduría y ganas en conocimiento de uno mismo
Es muy importante saber encontrar el equilibrio entre asumir nuestra edad y, al mismo tiempo, llegar a ella en unas buenas condiciones físicas y psicológicas, sin llegar a obsesionarnos. Llevar una vida sana y hacer regularmente ejercicio, además de ejercitar nuestras habilidades sociales o nuestro cerebro, nos ayudará a sentirnos más felices y seguros.
Mantener una buena red social con la cual compartir buenos momentos, o donde apoyarnos cuando lo necesitemos, nos ayudará a envejecer de una forma más saludable. Un abrirse a los demás, que va ligado a mantener la curiosidad y las ganas de seguir conectados al presente. Aprender cosas nuevas relacionándonos con otras personas, nos hace sentirnos todavía capaces de hacer muchas cosas, además, ganamos en autoconfianza y nos genera sentimientos muy positivos.
Poder envejecer bien es un proceso en el que podemos intervenir, y cuyos frutos vamos a disfrutar muchos años.

Marisa Hernández Torrijo
Artículo completo; Revista “Psychologies”. (Marzo 2011).
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HABILIDADES SOCIALES

Las habilidades sociales, son aquel conjunto de aptitudes que desarrollamos con el paso del tiempo gracias a la experiencia y que permiten relacionarnos de una forma positiva y adecuada.
Saber decir que no, ser asertivo, saber dar malas noticias, saber manejar silencios, saber recibir y expresar criticas, saber escuchar activamente o la empatía, son algunas de estas habilidades.
Una conducta socialmente habilidosa se define como, un conjunto de conductas emitidas por un individuo en un contexto interpersonal que expresa sentimientos, actitudes, deseos, opiniones o derechos de ese individuo, de un modo adecuado a la situación, respetando esas conductas en los demás y resolviendo de inmediato los problemas surgidos en una situación determinada minimizando la probabilidad de futuros problemas.

Las habilidades sociales son esenciales para obtener 2 tipos de objetivos:
Objetivos afectivos: consiguiendo relaciones satisfactorias con los parientes y con los demás, estableciendo amistades, relaciones amorosas, etc.
Y objetivos instrumentales: permitiendo actividades con éxito en la comunidad incluyendo comprar, vender, entrevistas de trabajo, trabajar,etc.

No obstante, muchas personas por diferentes motivos, no desarrollan estas habilidades y relacionarse con los demás o emitir determinadas conductas, les supone todo un reto. Estas personas pueden solucionar su déficit en habilidades sociales, de una manera tan simple como realizando un entrenamiento con un psicólogo.

Ante la conducta de las personas, nosotros nos formamos una impresión global, que está formada por miniconductas específicas, pero que según como sean éstas últimas, darán como resultado una impresión positiva o negativa del mensaje o del emisor, frente al interlocutor.

Algunos de los aspectos a tener en cuenta y que debemos cuidar son:

-Componentes no verbales como, la mirada, la expresión fácil, los gestos, la postura o la distancia.
Por ejemplo; Tendremos contacto ocular con la otra persona, escucharemos con atención y asintiendo con la cabeza, cuidaremos los gestos o las expresiones de la cara, mantendremos una postura erguida inclinada un poco hacia delante con una distancia intermedia, y no haremos otras actividades mientras nos están hablando. De esta forma, haremos que nuestro interlocutor se sienta cómodo con nosotros y se sienta escuchado.
-Componentes paralingüísticos como, el volumen de la voz, la entonación, la claridad o la velocidad.
Por ejemplo; No hablaremos demasiado bajito ni demasiado alto, lo haremos con una entonación que distinga lo más importante del mensaje del resto, es decir, enfatizando adecuadamente, vocalizaremos y llevaremos un ritmo adecuado en la conversación, es decir, sin hablar ni demasiado rápido, ni demasiado lento.
Y componentes verbales como, las expresiones de atención personal, los comentarios positivos, el hacer preguntas, los refuerzos verbales, el empleo del humor, la variedad de los temas, las expresiones en primera persona, etc.

El saber manejar la información de una forma adecuada así como el saber relacionarnos de forma positiva, nos puede abrir muchas puertas en diferentes ámbitos a lo largo de la vida.

lunes 14 de febrero de 2011

ADICCIÓN AL AMOR .

La adicción al amor o dependencia emocional, es igual que cualquier otra compulsión, excepto que tiene que ver con las relaciones.
Debido a la parte amorosa de la adicción, la gente a menudo no entiende la gravedad del peligro de la situación. De hecho, Hollywood tiende a quitarle importancia a este problema en sus películas, porque una verdadera relación de amor no es comercial.
¡El amor es glorificado, cómico, feliciano, es lo mejor que le puede pasar a una persona sea cual sea su grado de amor…! Al menos en Hollywood.
Pero una persona excesivamente apegada a otra, muy probablemente no se sienta tan feliz y relajada como muestran algunas películas.
Hay que diferenciar entre el amor o el deseo de estar con el otro, y la necesidad de estar con el otro.

Algunas características de la persona adicta al amor son;
Negar los problemas, confundir deseos como necesidades, reemplazar inmediatamente a la pareja con la que se termina, incapacidad para confiar en las relaciones, pasión excesiva, se confunde el sexo con el amor, sentimientos de celos y posesividad en las relaciones, y prioridad de la pareja sobre cualquier otra cosa llegando a limitar otras actividades en su día a día.
Una persona adicta al amor, tiene miedo al cambio y suprime el desarrollo propio, de hecho suele asumir el sistema de creencias de la pareja y sus relaciones son basadas en la sumisión y la subordinación, ya que suele tenerla idealizada.
En la adicción al amor, la persona adicta puede traer ese hábito de relaciones pasadas que dejaron a la persona desgastada y/o sintiéndose abusada mentalmente, pero también, puede provenir de una falta de cuidados o atención en la niñez, separación de la familia, dolor oculto, miedo al rechazo o falta de amor. Además, una baja autoestima, el miedo e intolerancia a la soledad y una falta de habilidades sociales, son algunas de las variables que influyen en el desarrollo y mantenimiento de este estado afectivo.

El enfoque o tratamiento para este tipo de personas debe ser integrador, debiendo considerar en cualquier tratamiento las dimensiones tanto biológica, como interpersonal, afectiva, cognitiva y conductual.
Escribirse una carta a sí mismo en la que se dirija sentimientos positivos de protección y de cariño, hablar frente al espejo interactuando de forma positiva, con valoraciones, y ánimos, dar paseos solitarios por entornos agradables, identificar y corregir las distorsiones cognitivas, trabajar un autoconcepto positivo, y reevaluar el concepto que se tiene de la pareja, son algunas de las técnicas que se pueden utilizar para este mal de amores.


lunes 7 de febrero de 2011

¿CÓMO EDUCAR A UN HIJO?

Educar a un hijo es una de las tareas más complicadas e importantes que nadie se pueda plantear. Ser padres no se limita a traer un hijo al mundo, hay que criarlo, vestirlo y algo fundamental, educarlo para ayudarle a convertirse en un ser maduro, encajado en la sociedad y en la vida tal y como le toque vivir.
Los padres se plantean la educación como una serie de detalles que considera importantes como: que estudie, que sepa relacionarse, que esa feliz, etc…y para ello plantea una serie de normas o exigencias. El ambiente en que se cría un niño sin duda es muy importante, por ello vamos a detallar algunos de los puntos principales que conviene seguir para crear un ambiente educativo lo más ideal posible:
1. Hacer que el niño se sienta seguro.
2. Procurar que se sienta querido y aceptado.
3. Huir de las amenazas, los castigos y los miedos.
4. Hacer que poco a poco adquiera responsabilidades y enseñarle a ser independiente así como fomentar su autonomía.
5. Cuando manifieste sus instintos, no regañarlo, comprenderlo y, sobretodo, orientarlo.
6. Evitar conflictos innecesarios, ser tolerantes y enseñarles a serlo también.
7. No exigirle más de lo que pueda dar.
8. No compararle con sus hermanos ni con otros niños, evitar en todo momento crearle sentimientos de inferioridad.
9. Respetar sus sentimientos, nos gusten o no.
10. Contestar a sus preguntas con respuestas que pueda comprender.
11. Afrontar junto a él, las dificultades por las que pasa.
12. Interesarse por las cosas que hace, aunque al adulto le parezcan insignificantes.
13. Apoyar y potenciar su sociabilidad y su integración en el medio.
14. Favorecer y facilitarle todos los instrumentos que necesite para su progreso y maduración.
15. Ayudarle a que descubra su propia identidad.
16. Tener en cuenta que “Un niño es un niño y no un adulto en miniatura”.
En reiteradas ocasiones, no hay una buena comunicación entre nosotros y nuestros hijos no porque ellos no escuchen, sino porque no utilizamos el lenguaje adecuado.
Con ayuda de un profesional, se pueden aprender algunas estrategias, para el manejo de los niños y los adolescentes.

sábado 15 de enero de 2011

¿QUÉ ES LA AUTOESTIMA?.

La autoestima es el concepto que tenemos de nuestra valía, y se basa en todos aquellos pensamientos, sentimientos y experiencias que sobre nosotros mismos hemos ido recogiendo durante nuestra vida. Todos los cientos o miles de impresiones, evaluaciones y experiencias de diferentes tipos, se conjuntan en un sentimiento positivo hacia nosotros mismos, o al contrario, en un incómodo sentimiento negativo.
Nuestra autoestima afecta a todos nuestros ámbitos, familiar, social, sentimental, laboral, etc.
Numerosos estudios han demostrado, que las personas que se sienten bien consigo mismas suelen sentirse bien en la vida, capaces además, de afrontar y resolver con seguridad los retos y responsabilidades que ésta les plantea.
El autoconcepto, hace referencia a la representación que la persona tiene de sí misma. Cuando el sujeto compara esa imagen que tiene de sí mismo, con la imagen ideal que le gustaría tener, es cuando se forma la autoestima. Cuando dicha representación coincide o es muy parecida a su imagen ideal, es cuando el sujeto tendrá una buena autoestima, si por el contrario su imagen ideal es muy diferente a su autoconcepto, el cual lo encuentra muy inferior a su ideal, entonces su autoestima será muy baja.
Algunas de las características de las personas con baja autoestima son: Ser extremadamente críticas consigo mismas, son perfeccionistas, son exigentes y críticas con los demás, evalúan y analizan cada gesto, acto o pensamiento que realizan, tienen un temor excesivo a cometer errores y necesitan la aprobación continua de los demás. Por el contrario las personas con una alta autoestima tienden a poseer una visión de sí mismo realista y positiva, no necesita la aprobación de los demás, no se cree ni mejor ni peor que nadie, muestra sus sentimientos y emociones con libertad, afronta los nuevos retos con optimismo, intentando superar el miedo y asumiendo responsabilidades, le satisfacen las relaciones sociales, le gusta desarrollar los proyectos y sabe aceptar las frustraciones aprendiendo de los fracasos.
Actualmente hay diversos programas de entrenamiento en mejora de autoestima, gracias a los cuales y acompañados por un profesional, podemos realizar pequeños cambios, que nos den como resultado cambios importantes en la forma de vernos a nosotros mismos, es decir, en nuestro autoconcepto y como resultado en nuestra autoestima.

Hermanas Mercedarias

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