viernes, 29 de abril de 2011

ACTUOSA PARTICIPATIO - SOBRE LA LITURGIA DE LA IGLESIA CATOLICA

LA PLENA Y ACTIVA PARTICIPACIÓN DE TODO EL PUEBLO EN LA SAGRADA LITURGIA ES LA FUENTE PRIMARIA Y NECESARIA DE DONDE HAN DE BEBER LOS FIELES EL ESPÍRITU VERDADERAMENTE CRISTIANO (SC 14)

viernes 29 de abril de 2011

Domingo II de Pascua. Ciclo A (1-V-2011)

«Dichosos los que crean sin haber visto»


En la liturgia del segundo domingo de pascua se nos destacan, al mismo tiempo, dos aspectos igualmente importantes y complementarios: en primer lugar, encontramos en los tres ciclos litúrgicos el episodio del apóstol Tomás, ausente en la primera aparición del Resucitado y su respuesta de fe a los ocho días («el primer día de la semana») ante la presencia reiterada del Señor; en segundo lugar, la eucología nos insiste especialmente en la vida sacramental del creyente teniendo en cuenta que hoy es el domingo «in albis», conclusión de la octava mistagógica de la Pascua de Resurrección.
El Evangelio de Tomás es una auténtica catequesis sobre los efectos de la resurrección del Señor sobre la comunidad de los creyentes; en ella, encontramos aspectos tan importantes para la vida cristiana como la reunión de la Iglesia «el primer día de la semana», la presencia de Cristo en medio de ellos, el don de la Pascua que es el Espíritu Santo, la reunión reiterada «a los ocho días», la fe como encuentro con el Señor Resucitado.


martes 26 de abril de 2011

¡Rabboni!

«Rabboni» (Jn 20,16)


No había palabras que pudieran dar un poco de expresión y cordura a la imagen tremenda de aquella tarde, todavía en la memoria: desde el templo llegaban los balidos atronadores de los corderos llamando desesperadamente a sus madres y habían ahogado las palabras que sólo pudieron escuchar quienes estaban próximos a la cruz: «ahí tienes a tu Madre». La tremenda violencia de aquellos sacrificios levíticos no podía insinuar, ni de lejos, la visión del Varón de Dolores pendiendo de la cruz. El ambiente pesado y tórrido estaba invadido por el penetrante olor dulzón de la sangre, y las nubes, que repentinamente habían cubierto la escena, parecían decir que el cielo estaba a punto de reventar de puro dolor.
La última imagen del Maestro estaba todavía su la retina cuando lo depositaron sobre aquella piedra fría en la pequeña gruta del amigo José; había venido del cielo y ahora estaba muy, muy dentro de la tierra. Todo había quedado en calma, de repente. La lucha violenta había terminado y nadie se atrevía a preguntar quién venció; estaba patente a los ojos de todos. Una vez más el inocente fue escarnecido con saña, como ha ocurrido desde que el hombre está sobre la faz de la tierra.

domingo 24 de abril de 2011

Domingo de Pascua. Ciclo A (24-IV-2011)

«¡Resucitó de veras mi amor y mi esperanza!»

Como no puede ser de otra manera, la celebración del día Pascua se caracteriza por su espíritu festivo. La Iglesia entera desde la noche exulta de alegría por la celebración anual de la Resurrección de Cristo y todos los textos de la «Misa del día» rebosan del gozo pascual. El aleluya ha entrado como por sorpresa en la celebración y su presencia, diseminada en los más variados lugares (antífonas, secuencia, canto antes del Evangelio, despedida), va introduciéndonos en un tono espiritual de quien celebra el mayor acontecimiento de la historia. También el salmo responsorial (el 117, salmo pascual por excelencia) y especialmente su antífona es una invitación a la alegría y al gozo pues la Piedra angular de nuestra vida ha vencido a la muerte (cf. salmo responsorial). La Iglesia se ve a sí misma rebosante de gozo (oración sobre las ofrendas) pues es la resurrección del Señor el hecho que posibilita que ahora podamos celebrar los sacramentos pascuales, sacramentos en los cuales el creyente ha renacido y se alimenta (oración sobre las ofrendas).

sábado 23 de abril de 2011

Sábado Santo. Vigilia Pascual (23-IV-2011)

«¡Qué noche tan dichosa!»

El Evangelio de la Pasión proclamado ayer nos situaba justo en el momento de la deposición del cuerpo del Señor en el sepulcro. Durante todo el sábado, la Iglesia, en un silencio roto solamente para orar, ha estado esperando los próximos acontecimientos que tendrán lugar una vez iniciada la noche: cuando el mundo está sumergido en la oscuridad, el anuncio de la Resurrección de Cristo será la nueva luz que iluminará a todos los cristianos de todos los confines del planeta.
Pero, en la Vigilia Pascual, no sólo se proclama solemnemente el anuncio de la resurrección de Cristo y su victoria sobre el pecado y la muerte, sino que este anuncio es «performativo»; es decir, se concreta y realiza sacramentalmente en la vida de los creyentes. Esta es la razón por la cual, en esta noche, por excelencia, la Iglesia inicia a sus hijos en los misterios de la fe celebrando los sacramentos del Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía.

viernes 22 de abril de 2011

Viernes Santo. Celebración de la Pasión del Señor (22-IV-2011)


«Del madero ha venido la alegría al mundo»

La comunidad cristiana se reúne en el Viernes Santo movida por el deseo de contemplar aquellos acontecimientos que fueron la causa de nuestra salvación. Hoy se conjugan el dolor de la Iglesia por la muerte de Cristo con la certeza de que ella fue salvadora; la tristeza por la Pasión del Señor con la esperanza de la Resurrección; la conciencia del pecado del hombre con la súplica de perdón al que es el «Sumo Sacerdote –Cristo– capaz de compadecerse».
La celebración tiene momentos de gran tensión contenida como la procesión silenciosa y la postración iniciales, la proclamación de la pasión según san Juan, la adoración de la santa cruz; así como momentos de intensa oración como la solemne oración universal y la comunión con el Cuerpo de Cristo consagrado ayer. Todos ellos rodeados por la austeridad y la gravedad que exige el misterio que se recuerda.

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